Por Luis Pezzi, director de Tecnología de Wolters Kluwer España
Publicado en el diario La Gaceta, el 5 de agosto de 2009
En la sala de servidores, de noche, luces diminutas parpadean como luciérnagas estresadas por el zumbido ensordecedor del aire acondicionado; los servidores están "procesando datos" y lo harán toda la noche, todas las noches. Una planta más arriba, decenas de ordenadores personales descansan sobre sus mesas. Unos apagados, otros haciendo rebotar aburridos alguna imagen del salvapantallas de un lado a otro del monitor, esperando que a la mañana siguiente alguien les despierte agitando el ratón o pulsando el botón de arranque.
Situación muy habitual y no menos inquietante: la potencia agregada de todos los ordenadores personales ociosos es, por lo menos, comparable a la de los industriosos servidores y sin embargo ignoramos sistemáticamente ese potencial. En nuestro caso, el de una gran editorial, se procesan diariamente muchos miles de documentos dándoles el formato y las características requeridas para ser incorporados a los productos en los que, sea "on line", en disco o en papel, serán encontrados y leídos por nuestros clientes. Es un proceso repetitivo que se aplica a cada documento, uno detrás de otro; los candidatos esperan pacientes su turno en alguna carpeta, de la que son extraídos y a la que no volverán, porque una vez procesados seguirán su curso hasta llegar al consumidor. El tipo de transformación que se aplica a los documentos (técnicamente, cambios de formato XML) no requiere una gran potencia de cálculo ni abundante memoria; el problema radica en el gran número de documentos a procesar y el poco tiempo disponible para ello. En la mayor parte de los casos todo debe ocurrir "en una noche".
La respuesta al constante aumento en el número de documentos a procesar, fue durante mucho tiempo la que uno esperaría: más servidores, más potentes, que harán más trabajo en menos tiempo. Afortunadamente, hace algunos años alguien rompió ese pensamiento circular para preguntarse: "¿Por qué no aprovechar los ordenadores de sobremesa para que, en horas fuera de oficina, procesen documentos como lo hacen los servidores? En realidad los ordenadores personales de hoy tiene la potencia de los servidores de anteayer ¡y tenemos muchísimos!.